Vos dirás, ya sabés,
toda mi miseria ya la conocés.
Cuando tenemos que elegir entre dos opciones o más debemos saber que sea cual sea la que elijamos va a tener consecuencias. Sin olvidarnos de la causa, debemos aceptarlas. ¿La causa vale más que la consecuencia? En mi caso no. No me puedo acostumbrar a esto. No prometo olvidarte, porque no sé si podría, pero prometo intentarlo aunque no quiera. Ya decidiste tu camino y me parece perfecto, no pretendía que te quedes esperándome. La verdad sí, pero bueno.

No te vayas, amor
que aunque duelas
no quiero dejarte.
Cuando te das cuenta de que cometes errores y por orgullo o simplemente por no saber cómo, no los podés remediar. Cuando te das cuenta que lo que creías que eras va cambiando poco a poco, no necesariamente para bien. Cuando te das cuenta que pasaste a ser una más del montón. Cuando ves que al tu alrededor está todo perfecto pero dentro tuyo todo es un desorden. Cuando las personas que te rodean notan un cambio en vos que las aleja.
Es momento de parar.