Si tenés tiempo de escuchar, yo te disparo una señal
que está borracha y confundida y no te viene mal.
Aunque no escuches la canción yo te la escribo para vos,
que extraño un poco aquel infierno, así estaba mejor.
¿Qué vas a hacer? te gusta más la rabia que la realidad,
pensar y no poder hablar, mirarte y no poder mirar.
Andá que vas a estar mejor, no puedo ni cuidarme yo.
Estás gritando, corazón, estás llorando de dolor.
Cada vez que tengo un poco de aire, yo te pierdo!
Dale, dame lo que quieras.
Yo te espero primavera.
Dale, dame lo que quieras.
Yo te cuido de mí.
Pichón de crack no sueñes más, que te perdés si no bajás.
Qué gambeteás y no tocás, qué perfumás lo que ensuciás.
Es lo que hay, no es lo mejor, lo que quedaba en el cajón.
Es una pena, corazón, que no comprendas la canción.
Que extraño tanto tu locura, no me entiendo!
No me abandones por favor, que estoy perdiendo la ilusión.
Y cada noche es más difícil no perderme.
Confundió el amor con los efectos
duraderos de la peste.
Decidió ser ciego a lo que muestra
su destino y ver como una revelación
es una eterna fantasía.
Y no hay caída mejor que una
psicótica manía, es solo mi corazón
más tóxico que mi vida.