Acelerada. Acomplejada. Agradable. Alegre. Atenta. Autoexigente. Bailarina Cariñosa. Complicada. Comprensiva. Confiable. Demostrativa. Distraída. Divertida. Emotiva. Especial. Estúpida. Expresiva. Fiel a mí y a mis convicciones. Impaciente. Ingenua. Inocente. Interesante. Optimista. Original. Pacífica. Querible. Respetuosa. Risueña. Romántica. Segura. Sensible. Sincera. Sonriente. Soñadora. Tentada. Tierna. Tolerante. Tonta. Tranquila. Única

.

jueves, 7 de abril de 2011

Hoy hace exactamente 63 días de la última vez que nos vimos y te sigo extrañando. No como antes, porque obviamente el tiempo (por suerte) desgasta los sentimientos hasta hacerlos desaparecer. Pero parece que 63 días todavía no fueron suficientes. Soy paciente, espero, espero y espero. Pero no consigo dejar de extrañarte, no sé por qué. Porque sinceramente no me das motivos para decir: no me importa nada, ni la distancia, ni nada, quiero estar con vos. La verdad, todo lo contrario.
Pero no puedo parar de recordar esa madrugada a las 6 de la mañana, que salimos de nuestro grupo de amigos para ir a hablar solos, por primera vez. Los dos estábamos muy nerviosos, no sabíamos qué decir, qué hacer. Pero los dos sabíamos lo que el otro pensaba, nos leíamos la mente y sin decir nada sonreíamos tontamente. Yo me ponía colorada y vos bajabas la cabeza riendo, típico de los enamorados. O también esas noche en el banquito de afuera, hablando. Vos venías de tu casa y lo único que yo tenía que hacer era salir, y sentarme a esperar que doblaras la esquina. Con la cabeza baja como caminás vos. Y aunque solamente hablábamos 15 minutos, como mucho 20, eso me alegraba todo el día. Cada noche antes de irme a dormir le pedía a Dios verte solo un segundo, aunque fuera de lejos, pasar.
Recuerdo perfectamente también, la tarde del 27 de enero. Nos encontramos "de casualidad" en la casa de un amigo en común, nos quedamos solos un momento y lo único que hicimos fue hacer bromas, te burlabas de mí, me burlaba de vos. Hasta que forzosamente, todos cansados que ninguno de nosotros diera el primer paso, nos encerraron en una habitación. Ahí recuerdo perfectamente que me dijiste: Ya te dije que te amo, solo falta que... nos besemos. Y estábamos a punto, hasta que abrieron la puerta bruscamente. Teníamos que salir. Y otra vez nuestras miradas lo decían todo. Hasta que el tiempo se acababa, me tenía que ir. Fuimos a tu casa, al patio. Me mostraste todo: tu parrilla, tu auto, tu cancha de fútbol, como un nene le muestra a sus papás los dibujos, como un ganador le muestra a todos sus trofeos, me mostraste todo hasta tu corazón. En un momento te acercaste, te inclinaste y yo de la vergüenza me eché para atrás y me reí. Pero después de unos segundos, los dos nos miramos y automáticamente antes de que pueda pensar nada más, mis labios y los tuyos estaban juntos.
Y así fue como te convertiste en mi mundo entero. Y ahora mi tarea es simplemente revertir eso, si fuera tan fácil...