- ¿Qué te pasa?
- Vino.
- ¿Y?, cuéntame.
- Me besó.
- ¿Y?, ¿le devolviste el beso?.
- No, le devolví una cachetada.
- Estás completamente loca.
- Sí, lo sé. Estoy más cuerda que nunca.
- Pero tú lo quieres.
- Es que no me puedo olvidar que estuvo con esa.
- ¡Por Dios!. ¡Basta de excusas! Tú lo que tienes es pánico.
- ¿Pánico?
- Pánico a enamorarte.
- ¿No ves que con esto de las idas y vueltas estamos perdiendo tiempo para nosotros?
- Si te marean las vueltas, pues, te puedes bajar.

Recuerdas cuando estábamos sentados ahí, cerca del agua?
cuando pusiste tu brazo alrededor de mi, por primera vez.
Hiciste una rebelde de la hija de un padre cuidadoso,
eres la mejor cosa que alguna vez tuve.
Cuando hay sequía puedes dar de beber,
la indiferencia hoy es tu papel.
Si no eres tú, dime entonces
¿QUIÉN?