Acelerada. Acomplejada. Agradable. Alegre. Atenta. Autoexigente. Bailarina Cariñosa. Complicada. Comprensiva. Confiable. Demostrativa. Distraída. Divertida. Emotiva. Especial. Estúpida. Expresiva. Fiel a mí y a mis convicciones. Impaciente. Ingenua. Inocente. Interesante. Optimista. Original. Pacífica. Querible. Respetuosa. Risueña. Romántica. Segura. Sensible. Sincera. Sonriente. Soñadora. Tentada. Tierna. Tolerante. Tonta. Tranquila. Única

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domingo, 29 de agosto de 2010






Siempre con la misma cantaleta:
"me voy para no volver, tengo listo el equipaje". Llenas y vacías la maleta, ¿cómo puedes pretender que me coma ese chantaje? Tienes 0 en actuación, 10 en manipulación y una beca en el psiquiatra.










A FIN DE CUENTAS NO SOY DISTINTA DE AQUELLA IDIOTA QUE TE QUERÍA-










Hay veces que preferiría dejar todo como está, dejar que las heridas sangren porque, al fin y al cabo, no sangrarán para siempre. Pero ¿y mientras tanto qué? Hay veces que, dejar que la herida sangre solo empeora la situación. Lamentablemente no siempre hacemos las cosas bien, lamentablemente, nunca hacemos las cosas bien. Éso es lo divertido. Si saliera todo bien al primer intento, no tendrías la satisfacción de haber logrado algo prácticamente inalcanzable, no sabrías lo que es fallar. Y aunque muchas veces fallar solo te hace caer, al final de todo, fallar siempre es aprender.
Aprender que no importa cuantas veces re caigas, no importa cuantas veces lo intentes, siempre te vas a poder levantar y en algún momento, las cosas van a salir bien. Tal vez miramos siempre el lado negativo de las cosas, porque es más fácil. Es más fácil dejar de intentar, es más fácil ver como todo se desmorona, que construirlo de nuevo. Es más sencillo dejar que las cosas pasen y nunca hacernos cargo de nada. Puede ser que ver el lado bueno de las cosas no sirva de nada, sin mencionar que es difícil ver el lado bueno de las situaciones que, indudablemente no tienen nada bueno. Pero ser optimistas sirve, simplemente para salir adelante. Para plantarnos y decir: ésto no va a poder conmigo, porque yo soy más fuerte. Salirse de las reglas no siempre es malo. Son necesarias, sí. Pero no siempre es necesario cumplirlas, porque son son estructuradas y aburridas. Pero nos mantienen en control. Hay veces que tenemos que descontrolarnos un poco, y dejar fluir.
También hay veces que vamos a tener suerte, y nos va a salir todo como lo esperamos. Pero al más mínimo imprevisto, la calma se va. Porque todo el tiempo estamos pendientes de nosotros, y sólo nosotros. Nunca los demás-