Si me dices que sí dejaré de soñar y me volveré una idiota. Mejor dime que no, y dame ese 'sí' como un cuentagotas. Dime que no pensando en un 'sí' y déjame lo otro a mí. Que si se me pone el fácil, el amor se hace frágil y uno para de soñar. Dime que no y deja la puerta abierta.